¿CONGRESO PARITARIO?: DE LOS NÚMEROS AL EJERCICIO DEL PODER POLÍTICO

El escenario que dejó el Proceso Electoral 2017-2018 en México, tanto en el ámbito federal y local, dan cuenta de que existen muchos desafíos en los cuales es necesario trabajar, reglamentar y, en su caso, tipificar y sancionar. Respecto a la paridad electoral, los resultados fueron históricos tanto en la Cámara de Diputados y Senadores, sin embargo, a partir de diversas investigaciones, se ha demostrado que aunque las mujeres alcanzan un lugar en las Cámaras, su ejercicio legislativo suele verse limitado e incluso cuestionado de forma distinta a partir de los estereotipos de género. Bajo ese contexto, en un primer momento, esta investigación analiza la modificación numérica en la integración de ambas Cámaras, con el fin de demostrar que la ley no fue suficiente para alcanzar una integración paritaria, sino que fue necesario el trabajo interinstitucional donde el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación jugaron un papel trascendental para revertir la simulación de los partidos políticos en el cumplimiento de la paridad. En un segundo momento, se analiza el tránsito de la representación descriptiva a la representación sustantiva para cuestionarnos sobre el ejercicio legislativo de las diputadas y senadoras, si su trabajo está libre de los estereotipos de género y si tendrían que representar a las mujeres. Un primer acercamiento consiste en cuantificar si la integración de las Comisiones también es paritaria para posteriormente trazar alternativas sobre la representación sustantiva pues para alcanzarla se requiere incorporar una agenda feminista al trabajo parlamentario e impulsar “un enfoque de género de manera transversal para estar en posibilidades de generar cambios sustanciales en las relaciones sociales…y proponer las reformas necesarias para erradicar cualquier esquema de discriminación” (Torres, 2012:118). Como refiere Dahlerup, la masa crítica no refiere sólo al incremento de mujeres sino que implica un cambio cualitativo en las relaciones de poder para que las mujeres puedan utilizar los recursos de la organización o de la institución para mejorar su propia situación y la del grupo al que pertenecen (Dahlerup, 1993:176).

Flor Angeli Vieyra Vázquez /Universidad Nacional Autónoma de México