MEDELLÍN Y ANTIOQUIA EN EL MARCO DE LOS DIÁLOGOS DE LA HABANA CON LAS FARC-EP. LOS RETOS DE LA REGIÓN

El conflicto armado colombiano ya cumple más de cincuenta años en los que se ha visto la influencia y convergencia de grupos armados que se han alzado algunos en contra del Estado, y otros de manera paralela para defender el statu quo de la institucionalidad. Tal conflicto ha generado una crisis humanitaria a escala nacional, en especial con un número de víctimas considerable en los últimos trece años. Según el Registro Único de Víctimas a 30 de enero del año en curso hay aproximadamente 8.801.000 (2019), donde se destaca la desaparición forzada, el desplazamiento forzado, las masacres y otro tipo de delitos cometidos contra la población civil, que han hecho de este conflicto uno de los más prolongados de América Latina y uno de los más violentos en el mundo. A la par con el conflicto armado Nacional, se encuentra en que Antioquia para esta misma fecha aporta un número de 1.560.241, equivalente al 17%. En el caso de Medellín 429.556, correspondientes al 4.9%. Estas cifras sin contar los delitos asociados a lo que el Código Penal Colombiano define en el marco de hechos relacionados con la violencia: delitos contra la vida y la integridad personal; libertad individual, tráfico, fabricación, porte ilegal de armas; amenazas; homicidios, injuria, desaparición forzada, acoso sexual, feminicidios, contrabando, estafa, etc. Asimismo, se encuentra en esta región la existencia de escenarios de multicriminalidad como el narcotráfico, el microtráfico, minería ilegal, combos delincuenciales, trata de personas, narcoturismo, turismo sexual y estético, control territorial comercial. Un reto adicional ha significado la convivencia entre una polifonía de culturas donde cohabitan mestizos, indígenas, afros, LGTBI, inmigrantes, entre otros. Ante este escenario, ¿Por qué hablar más allá de los diálogos de La Habana, el caso de Medellín-Antioquia? ¿Por qué no se logra disminuir en los niveles deseados el conflicto armado y la violencia en esta región tras la firma del acuerdo? La respuesta a estas preguntas hay que anclarlas a una herencia del narcotráfico, paramilitarismos y tradición antisubversiva que marcan la particularidad de una región que supera el propósito nacional de unos diálogos con las FARC-EP. Esta situación hace que la desmovilización de este grupo armado sea improbable en esta región a diferencia de otras del país.

Porfirio Cardona Restrepo /Universidad Pontificia Bolivariana